Este proyecto fotográfico es mi manera de mostrar esa conexión que muchas personas tenemos con la naturaleza. Los que la respetamos, los que cuidamos de ella y a los que no nos importa mostrarnos igual de frágiles que ella.
Cada vez quedan menos lugares a los que poder acudir a respirar aire que no esté contaminado o pisar suelo limpio… es por eso que tratamos estos lugares como si fueran santuarios.
Evitando miradas y buscando adaptar los cuerpos a las formas y al entorno, intento mostrar a las personas que observen estas fotografías, que el planeta es un solo cuerpo. Los árboles son sus pulmones, los mares contienen su sangre y la tierra es su piel.
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